22 de septiembre de 2014

Ojalá fuera real.

Arranqué un cacho de hoja de papel de mi cuaderno de lengua y escribí mi número de teléfono.
El timbré sonó, perdí el tiempo guardando cuadernos, bolígrafos y estuches en mi cajón y me levanté de mi sitio a dejar el libro de texto cuando ya sólo quedábamos tú, la profesora y yo en el aula.
Dejé el libro el estantería, me giré y te vi.
No me lo pensé más veces: te di un abrazo, murmuré un "lo siento" y te metí el plegado y escrito papel en el bolsillo.
Agarré mi mochila, me despedí de la profesora y me fui del instituto, dejándote ahí de pie, desconcertado.

De: número desconocido
    ¡Hola!

Menos mal, tenía miedo de que no mandaras ningún mensaje.

Imaginación sin límites y pesadillas.

Esta historia no sucedió ayer, tampoco hace un año ni hace diez. A decir verdad no sé cuando sucedió exactamente. Sólo sé que los niños pe...