25 de enero de 2015

Y a todas horas.

Me duele.
Me duele a las tres de la madrugada.
Y a las cuatro. Y a las cinco.
Y en un parque a medio día.
Y en el sofá por la tarde.
Que estoy sola.
Y no quiero más tecnología.


Aunque, viendo la parte buena, soy afortunada:
¡va a posar para mí!


Imaginación sin límites y pesadillas.

Esta historia no sucedió ayer, tampoco hace un año ni hace diez. A decir verdad no sé cuando sucedió exactamente. Sólo sé que los niños pe...