22 de marzo de 2015

Adicciones.

Soy adicta a las mentiras.
Soy adicta al miedo.
Soy adicta a estúpidas canciones tristes en mis momentos más tristes.

Pero odio decir la verdad. Amo mentir. Forma una gran parte de mí.
Y tener miedo es algo imprescindible en todas y cada una de mis noches (y de mis días también).
Y estar triste es algo que se debe fomentar. ¿Y si estoy feliz algún día y no estoy lo suficientemente a gusto?

Pero yo no lo entiendo, ¿es realmente posible estar feliz? ¿O es sólo que las editoriales obligan a ponerlo al final de los cuentos para que crezcamos pensando que es verdad, que la felicidad existe y que alguna vez en nuestra vida seremos capaz de sentirla?

Imaginación sin límites y pesadillas.

Esta historia no sucedió ayer, tampoco hace un año ni hace diez. A decir verdad no sé cuando sucedió exactamente. Sólo sé que los niños pe...