26 de enero de 2017

Papel de pared (otra vez).

Era mi momento favorito del día porque la luz a estas horas flota suave en el aire, es azul y cálida a la vez. No falta y no sobra.
Y estaba él. Y estaba yo. Y empezó a arrancar el papel de pared.
  No le gusta la poesía.
Sigue arrancando.
  Le gusta la poesía. 
Sigue arrancando.
  Ha visto la película. 
Sigue.
  Vio la película por su culpa. 
Sigue.
 Le gusta leer. 
Sigue.
  También le gusta leer.
Sigue.
  Es inteligente. 
Sigue.
  Puede que también lo sea. 
-Aquí no pone nada sobre mí.
-No es culpa mía -respondí.
-AQUÍ NO PONE NADA SOBRE MÍ.
-No es culpa mía -repetí.
-¡¡AQUÍ... NO HAY NADA... SOBRE MÍ!!
-No es culpa mía.
-AH, ¿NO?
-No es culpa mía que me quieras y me quieras mal y yo no te quiera.

Imaginación sin límites y pesadillas.

Esta historia no sucedió ayer, tampoco hace un año ni hace diez. A decir verdad no sé cuando sucedió exactamente. Sólo sé que los niños pe...